Hoy volví al entorno flotante que aquella misteriosa cámara me mostro cuando exploraba el mundo noctante. Caminé por el lugar, recorrí los alrededores y me encontré de nuevo con los aparentes pensamientos e ideas flotantes que despertaron mi curiosidad en la primera experiencia REM.
Esta vez tuve más tiempo para apreciar detenidamente los detalles del lugar. Pude examinar mi nueva forma de masa y fue realmente sorprendente descubrir que lo que me componía en ese momento era esencialmente luz. Eso explicaba la facilidad en el desplazamiento y la extraña sensación invasora.
Vi también detalles del terreno que visitaba, era una especie de valle totalmente árido con formaciones rocosas rodeándolo. La parte superior o “cielo” seguía siendo de ese color indescriptible, solo puedo asignarle un adjetivo y ese es oscuro, pero nada más.
En la incursión anterior pasé de largo, jamás se me ocurrió recorrer el entorno sin necesidad de exponer los pensamientos ingrávidos. Entonces me dirigí directamente a las montañas rocosas ubicadas en la parte alejada del lugar. Fue una acción realmente sencilla y veloz la que realice, incluso escalar esa enorme formación psico-geológica no requirió esfuerzo alguno.
Una vez arriba tuve una mejor visión del lugar y me di cuenta de algo que no vi la vez pasada. El sitio en el que estaban los pensamientos basculantes no era donde se almacenaban, sino donde nacían, surgían de la corteza sobre la que me posaba anteriormente, se desprendían y se agrupaban en conjuntos regulares de extensión literaria, permanecían allí por algún tiempo y después avanzaban a un ritmo imperceptible, casi hipnótico, el cual emitía un sonido muy grave, como si viniese del mismísimo infierno onírico del cual hablare algún día.
Era entonces aquel el sitio donde se generaban mis pensamientos dementes, los mire avanzar por un cañón lateral, donde los vientos mentales los dirigían hasta el exterior, o los ponían en rumbo al proyector de deseos plasmados, empalmándolos con los pensamientos aun sanos que he tenido alguna vez.
Como lo he descrito antes, el mundo noctante es un sitio extremadamente hostil, puede darse cuenta de los agentes externos que lo visitan, hace mucho supieron de mi entrada y por diversos motivos que jamás entenderé me han dejado continuar haciendo grandes observaciones del interior de mis sueños.
Aquellas visiones extra dimensionales me recordaron por un instante a las pinturas de Dali, el tenia esta particular forma de concebir las cosas a su alrededor y las supo expresar muy acertadamente en la totalidad de sus obras.
Continuare diciendo que al ver aquellos pensamientos flotantes alejarse muy lentamente justo sobre mi cabeza, tuve la oportunidad de tocar uno de ellos, al hacerlo me interne en aquella demencia que caracteriza la cámara receptora en la que me encontraba y fuera de llevarme a ver el pensamiento seleccionado, me dirigió directamente hacia el centro subterráneo generador de estos episodios de falta de cordura total logrando concretar ese viaje de insanidad tan deseado hacia el interior de mis propios pensamientos.
Dentro, las cosas eran tan extrañas como nunca antes habían sido, me tope con el Yo desconcertante, el cual mostraba signos claros de demencia y un gran sentido de violencia el cual me manifestó. Me contó un par de cosas interesantes, al menos eso creo, pues las palabras que decía eran tan raras como él mismo, no las pude entender enseguida, solo se guardaron en mi inner memoria para el análisis posterior, al parecer mi subconsciente fue capaz de comunicarse instantáneamente con el Yo demente, entablando aquella conversación de la cual ahora solo recuerdo las respuestas.
Me dijo que en efecto ese era el sitio donde la sinapsis nerviosa era casi nula, bloqueando la comunicación con la razón y el ser consciente, dando paso al nacimiento de las ideas y pensamientos retorcidos que salen esporádicamente de mis pensamientos. A pesar de ser virtualmente ajena a mis sueños, esa cámara seguía siendo parte del onirismo, me explicó, ya que es donde se logran percibir los deseos insanos del subconsciente relativo, formando de esta manera todos los pensamientos que yo logro recordar de cuando en cuando, todo esto alimentado por la enfermedad lunar.
Después de un largo rato de extraños métodos de comunicación, el Yo demente me dijo lo más perturbador, tarde o temprano mi ser material terminará siendo como él, estando invadido por la falta de cordura, quedando totalmente vulnerable ante la enfermedad de la luna. Dicho esto me sonrió y se esfumo, mientras yo caía de aquel pensamiento directamente hacia el valle árido donde todo inició.
Después del impacto no recuerdo mucho, aunque el dolor en el estado REM es inexistente, mi forma basculante resintió el golpe, solo se que cuando abrí los ojos vi acercarse a un grupo de cuerpos oscuros, de forma errante, se dirigían a mi a un paso acelerado y agresivo, parpadee una vez y desperté de vuelta en mi habitación.
por pepe
