Sin ser lo que alguna vez quise, hago todo lo que jamás imagine. Me estoy secando y digo cosas que me traen malos recuerdos pero no me importan sus consecuencias…
Mi vida alguna vez fluyó perfectamente lubricada por la solución de la desidia, desde la cumbre de las elevaciones psico-geológicas de mi mente hasta las faldas cerca del valle. A partir de aquí es desde donde empecé a crecer de nuevo, renací de la misma tierra que me vio emprender el camino hace un par de eones casuales, desde el punto cero, donde por alguna extraña causalidad fui a parar. Logré subsistir por quien sabe que motivo, cada metro que avanzaba lo veía con gratitud, ya era ganancia, solía pensar.
En cierto día comencé a perder poco a poco gran parte de mi endeble masa, pero por algún extraño motivo seguía mi curso, pasaron los momentos y pude subsistir alimentándome tormenta tras tormenta de los diluvios que aniquilaban a todos, excepto a mi, ellos me daban mas vida. Era imposible saber quien o que decidía mi comportamiento día a día, y siempre era de esta manera, todo parecía una colección fría como el agua que me inundaba en ese entonces, una colección de giros y curvas, grandes rectas con pozas donde la gente me podía pisotear, estrechos canales por los que me obligaban a pasar, lo cual me orillaba a cambiar mi forma de transcurrir, convirtiéndome así en el sociópata incontenible.
Debido a esto la lucidez en mi mente fue y es premisa de lo que nunca ha existido, incluso con todo el espacio que se ha creado desde entonces dentro de mi psiquis sigue habiendo algo pesado entre mis ojos y no se que es, solo quiero cerrarlos de una vez, puede que se trate de la enorme carga que creció exponencialmente con el paso del tiempo, es lo mas seguro, todo lo que a mi paso he arrastrado se ha vuelto un lastre difícil de llevar.
Yo, el viejo arroyo, me he secado por completo, no logre mi cometido a final de cuentas, como siempre no llegue a aquel sitio al que quise llegar desde el principio, me quede a la mitad del trecho. ¿Hay esperanzas? A lo lejos veo a un niño que carga consigo un pequeño balde, trae agua en el, piensa verterla sobre la tierra árida y llena de grietas de mi antiguo canal, miro a la distancia, lo único que veo es una retorcida senda y las grandes extensiones de trigo amarillento, una vista cautivadora de cientos de hectáreas alrededor y el es la única persona que se ha preocupado por restablecer el cause, es tan reconfortante como desalentador. Así como esta tardando en llegar tardara en regresar por mas agua, de donde sea que la este obteniendo. El viento y lo irregular del terreno lo han hecho perder mucho del contenido de su oxidado y peligroso balde, el trigo que rodea la orilla se mueve con las nubes en el cielo sin cesar, el sol esta en su punto mas bajo, ya dejo de reflejarse y mirarse sobre mi.
Es tarde pequeño, deberías volver a casa, tú aun puedes. Guíate por los patrones del arrebol, síguelos, aléjate lo más que puedas de aquí...
por pepe
