Vistas de página en total

Tlahui

Fuera del entendimiento regular de las personas, mas allá de los parajes mas lejanos, oculto de la mirada de curiosos y pensamientos de estudiosos, expuesto a la ciega confianza de los mares de la ignorancia, está el hogar del alacrán.
Aquel sitio donde se posan las ideas flotantes de cuestionada fiabilidad, encontraras al Tlahui, fabricando con relativa facilidad las palabras que halan del espacio ingrávido a los pensamientos que alivian los pedos mentales.

domingo, enero 13, 2013





Alí se ha encontrado con su propio demonio, barrera tan alta como él mismo. Fuerza inamovible, no por naturaleza, sino por convicción personal. Estruendo incorregible, rumbo ensordecedor.

Algo como esto debería ser prohibido, prohibido tenerlo al alcance y no poderlo sostener ni con el final de las manos. Pero entendamos que clase de manos posee Alí, aquellas cuyo único objetivo por momentos prolongados ha sido buscar la senda correcta, realizar los movimientos adecuados, deshacerse de lo que sobra y guiar a la contraparte, ya sea tímida o torpe. Esa clase de manos porta Alí.

Volvamos en primera persona. “El carácter prohibitivo se vuelve exigente y mandatorio para mi razonamiento inmaduro. Decido no verlo, pero… ¿qué ocurre entonces? Lo obvio, estrellarme contra el muro de la verdad concreta, del desentendimiento inducido, ese mismo que privó a Ícaro de sus preciadas, ese mismo que me derriba, con constancia. No me encanta la idea, es tonta, no corresponde a nada de lo que he creído antes, y dejando de lado mis estúpidas creencias, no corresponde a lo que yo quiero, eso quizás tenga un poco más de valor, pero al final no tiene importancia. “– Alí.

Fue la noche quizás, que con su agrio frio plantó en lo más profundo de Alí el pensamiento erróneo de la realidad, es quizás que ha pensado demasiado en el papel que interpreta, su rol. Él forma parte del cosmos, del espacio que lo rodea, pero no forma parte de nada en la nada misma, aunque lo quisiera con fuerza sobrehumana, nadie lo quiere aceptar, tal vez por miedo, más que razonable.

Siempre sabe a dónde mirar, al menos en el cielo nocturno. “amigo Orión, tu que me has visto vivir debo decirte que, Beatriz ya no forma parte del juego, es prudente mencionarlo ahora. Se trata de algo más, de algo inalcanzable, como tu Algol, como tu Betelgeuse, algo que ha declarado todo lo bueno pero de una forma mala.”-Alí.
Confuso lo sé, pero aun así entendible por el lector idóneo. Si, tú.

Hablemos de amor, no, mejor obviémoslo. Hagamos las cosas sencillas mientras se puedan, ya que ese demonio hallado no tardará mucho en consumir por completo, cual selfdestruction vortex, lo que resta de Alí. Obviemos el amor por el simple hecho de que no existe, no existe más para nadie, solo hay miedo a la soledad. Si tan solo se diera cuenta de esto la felicidad nos alcanzaría, tan rápidamente, en ocho minutos de bajada, quizás un poco más por la subida. Estoy desvariando, yendo en círculos directo a la cara. Lo lamento.


Esto termina como empezó, sin una idea clara del rumbo, sin un MENSAJE DIRECTO, sin motivos aparentes y sin resultados inminentes. [Pendiente]



Tlahui